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viernes, 18 de enero de 2013

Qué pensarías tú...




¿Qué pensarías tu si te dijera que te amo
con un amor que no conoces, 
si te dijera que en las noches, 
los versos brotan de mis manos? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara 
más allá del pensamiento, 
si te dijera que no miento 
que por las noches en mi almohada
veo tu cara? 

¿Qué pensarías tú de haberte amado 
antes que tú me conocieras, 
si te dijera que siempre fuiste un sueño 
y por las noches te llamaba primavera? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara? 

Gerardo Omaña Márquez


viernes, 9 de abril de 2010

La arena...

Parece haber sido cernida por la providencia
para medir el tiempo, ese otro mar
bajo el cual el polvo de nuestras vidas se arrastra.
La arena, que nos ignora
y que teje sus huellas bajo el agua,
nos precede y nos sobrevivirá.
Parece infinita y, sin embargo,
cabe ella toda en este poema.
Ella mide mi brevedad en sus relojes
y yo su eternidad en estos versos.


Laureano Márquez P.03/05/2003
(Venezolano, Compadre, Amigo)

viernes, 1 de enero de 2010

Letras de agua... (Poesía en prosa)

Me contó que no conocía otra forma de olvidar que mudarse al olvido mismo. Así que hizo las maletas un buen día. Las llenó de razones, de todo su cariño, de libros. Y se marchó por fin. Llena de calma. Para explicárselo a él, le había escrito una carta de amor interminable sobre la superficie de un mar liso como un plato. En ella le contaba hasta el más mínimo detalle. Todo lo que pudiera interesarle de ella. Letras de agua, a merced de las mareas, dijo. Y se echó a reír. No pongas esa cara, añadió, ¿acaso perduran las palabras al oído, el chasquido del beso, el tacto de un dedo en su cuello?


Leonor Sánchez
(Española y amiga entrañable)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Punto final...




La tristeza es un árbol inclinado

Te fuiste a esa hora en que amanece la niebla y la distancia
Y todavía pienso en el mañana como si estuvieras
¿Qué quedará cuando hasta tu aroma
se escurra por debajo de la puerta siguiendo tu camino?
Dos copas
Dos silencios
Dos pocillos
Quien sabe una luz menos en la calle que anduvimos
o esta llovizna triste colgando algún ladrido
en las ventanas apagadas
¿Qué quedará de tantos sueños trasnochados
de nuestros códigos secretos
nuestros gestos
nuestras mañas?
No mucho más que la ilusión enfriándose en la almohada
O el mismo dolor desconsolado de una vida en el destierro
O algún recuerdo aferrándose a la lluvia
O sólo dos colillas blanqueando el cenicero
O simplemente nada

Roberto Esmoris Lara
(Argentino y amigo queridísimo)

miércoles, 15 de julio de 2009

Si Tú No Existieras...


Feliz cumpleaños, MaryC.
Quisiera estar a tu lado para celebrar
en este día tan especial, pero me queda
el consuelo de saber que no importa el
rincón del mundo donde te encuentres
físicamente, porque siempre estarás en
lo más profundo de mi corazón...


Pedro



Si tú no existieras, el mundo sería un mudo alarido,
la triste cadencia de versos fantasmales
Cacofonías silenciosas, como odas al olvido.

Si tú no existieras, sería un mundo de pasados irreales
De sueños preñados por un recuerdo secreto
Poblado por fantasmas sin mundos materiales.

Si tú no existieras, el mundo estaría incompleto
Sería la noche sin el día, la tristeza sin alegría
Un cuadro sin pintar, el universo en un boceto.

Si tú no existieras, vagaría la soledad inconcebible
Buscando la canción de la noche con su arrullo
Para adormecer mi dolor por un amor imposible
Que solo hallaría en un corazón como el tuyo




Pedro Rico
(Venezolano y amigo queridísimo)

jueves, 12 de marzo de 2009

Rendición de cuentas...

Te debo una lágrima.
Me debés una ternura.
O dicho en otras palabras:
Nos debemos ese imprescindible instante
de absoluta sinceridad.

 Cristina Fornés

miércoles, 4 de febrero de 2009

Yo se de mujeres...

Yo sé de mujeres.
Las sé altas, bajas,
rubias, morenas, espigadas,
gorditas,
sencillas, sublimes, complejas,
vanidosas,
y sin vanagloriarme de ello
de casi todos los tipos.

Algunas
porque estuvieron en mis brazos,
de otras lo que sé, es por los cuentos
que me contaron otros;
muchas por estar frente a mi
en el diván de las remémoras.

Y conmigo se han alegrado,
entristecido,
calmadas, comprendidas.
Las he amado y las he odiado.
Supe con ellas del amor,
de la ternura, de silencios
y de peleas.

Habiendo tenido en mi camino
madre, hermanas, novias,
amantes, esposas, hijas,
amigas y otras
y a decir verdad -conociendo
mucho de mujeres-,
he aprendido a estar con ellas
y a amenguar los efectos
de nuestras mutuas torpezas.

Soy un tipo -en esto- de mundo.
Lo que dicen mis amigos
"tengo calle".

Sin embargo, contigo
me confundo en el trato, a veces
y por ello te pido disculpas,
ya que de mujeres, sin duda, sé mucho
pero poco, muy poco
de ángeles.


Yuri Tabak
(Argentino)


domingo, 1 de febrero de 2009

Prejuicio...

Abrió el paraguas
y esperó la lluvia.
Expectante se preparó
para lo peor.
En estado de alerta,
la respiración breve,
cada músculo en tensión.
Esperó.
Esperó.
Vanamente.
Esperó.

Cansado y en autodefensa
vio venir la caricia
y no tuvo capacidad de reacción.

Cristina Formés

domingo, 25 de enero de 2009

En el corazón del hombre...



Ella dormía
Él la miraba
Miraba su espalda de luz interminable
Y en su nuca le colgaba estrellas
Y en los jazmines de sus hombros
la besaba
Él la soñaba

Ana Gabriela Daumas





En el corazón de un hombre hay una mujer dormida
Una mujer con otras de ojos que se borran
Pero esta mujer late en las sombras de su cuarto
el fantasma del hombre de su vida.
Y está su hombre bebiendo lo que fue
Bebiendo a esa mujer que le miente la memoria
Y piensa que tal vez
Que el tal vez es más que el nunca
Y cree
mientras se encorva en las ciudades crueles

Y despierta dulcemente a la mujer dormida
La nombra en el silencio equivocando el nombre,
porque el recuerdo es débil en todo amor lejano


Y entonces acaricia sus cabellos lacios
Y la besa en el aire
La besa en la palma solitaria de su mano.



Roberto Esmoris Lara

martes, 13 de enero de 2009

La mujer deprimida...

Olvídate de mí. No tengo zapatos para acompañarte.
Ni ropa de honor. Ni labios. Ni un cuerpo de paseo.
Ni un monedero con tickets del mercado. Ni un
documento que acredite. Ni el pelo lacio. Ni una
voz de decirte buenos días-buenas tardes-buenas
noches.
No soy.
Fui.
Fui un suspiro de garza en la altura. Una foto
movida de la playa. Un ataque de tos en el cine.
La luna de una noche deslunada. La última moneda
que se pierde. La copa que se vuelca en el mantel,
Una canción que nadie canta.
...........................
Sigue tu camino.
No te olvidas nada.
Roberto Esmoris Lara

martes, 30 de diciembre de 2008

Sueños que navegan...

Anoche mis sueños dejaron de ser de humo
y se transformaron en barcos de papel....
y los arrojé al mar para que las gaviotas
les indiquen el camino hacia rumbos nuevos.

Si acaso en la brisa de la noche
una ráfaga distinta mueve tu pelo
recuerda que mis sueños navegan...navegan
y buscan tus maderos...
Yuri Tabak

jueves, 18 de diciembre de 2008

Preámbulo de un adiós...



Aquí estoy con mi tristeza rechazando el horror en las
miradas, consciente de vivir igual que muero,
por hacer imposibles que no temo.

Sin escuchar las necedades, quiero juntar tus manos en mis manos.
aquí estoy en el centro de todo un infinito
dejando hablar al corazón,
a la misma muerte que viene de mi propia vida
cuando pariéndome a mi mismo, transito mi camino,
plantando los árboles a pesar que muero
y preparando al corazón para que siga hablando.

Y te dejaré mi beso para que así sepas mis silencios,
para que conozcas la plenitud de mi soledad cargada de
esperanza, para que sepas que amarte para mí lo es todo.

Que la vida es hermosa como lo es la muerte,
que debemos vivirla a cada instante para merecerla.
Que después de las tormentas el sol brillará en nuestros balcones.
Que es imposible que te pierda porque siempre he de buscarte,
porque he de hallarte a través del infinito caminando la orilla de la aurora.

Te encontraré porque te espero en una espera larga
como largo es el tiempo en que te quiero.
Porque seremos lámpara y espejo, juntos los dos... en un reflejo.

Porque seremos llanto cuando nos falten las palabras,
tormenta y calma en nuestro océano, como una fantasía sin miedo a los abismos.
Porque volaremos para escribir más versos,
dando valor a los sentidos y con la voz más fuerte que el silencio.

Y si no fuera así como mi corazón te habla;
entonces enséñame a decir adiós para que las lágrimas no se cuajen en mi alma,
para que el grito no se escuche adolorido y el paisaje retorne a mis pupilas.

Enséñame a decir adiós a cada instante
a cada verso que escribí con sangre,
a las palabras que en tu nombre... pronunciaba mi alma.

Enséñame a botar la soledad que mi alma navega
en mis recuerdos, con las noches de amor y los espejos
de dos bajo la luna.

Enséñame a no buscar
una palabra redentora entre tus labios,
para decirle adiós a la esperanza.

Enséñame el camino del olvido
para olvidar como te quiero..
..para olvidar mis sueños.
Gerardo Omaña
Venezolano y amigo querido
Su Blog
Imaginaria-besos para tu alma

viernes, 12 de diciembre de 2008

Nociones elementales de jardinería...



Lluvia
no intentes
reventarme
el cuerpo.

(Él se adelantó)

Usó mis manos
para arrancar
los rosales
sin herirse.

Removió la tierra
agostó las raíces
y tras una cerveza
se fue pisoteando
lo que fuimos.

(No. No miró)

Lava mis ojos
lluvia.

Borra la sangre
llévate el barro
deja el dolor.
Quiero hacer con él
un broche
que me recuerde
(cada día)
que de jardinería
nada sé.

Lena Yau
(Mi Mo queridísima :)

jueves, 23 de octubre de 2008

Nieblas del riachuelo...

La pobre ciudad se desmorona.

Lloran los barcos mares imposibles.
Y al borde de una calle inmigrante y desolada,


las tabernas y las grúas también lloran.
Nadie recuerda sus mujeres de colonia y rimel,


ni al fuelle amargo que atizaba tangos develados.

(No crece el cielo en nuestro árbol.
Ni en tu risa.
Ni en mi orilla.
Todo cae herido.
Mortalmente)

Siempre fue oscuro el sur.

La niebla le arrebata al Riachuelo sus falsas madrugadas.
Así ocurre.
Y la tristeza es esa lluvia que inunda los suburbios y apuñala.
Sin decir una palabra.

Roberto Esmoris Lara

(Argentino - Contemporáneo)


sábado, 31 de mayo de 2008

Menos mal...



Se lo "robé" a mi Maga Leo,
de su maravilloso
Tren sobre
la tierra





Menos mal que la noche no es eterna,
y de pronto la luz nos ilumina
y los cinco sentidos se despiertan
y comienza una historia muy antigua,
una historia que va del miedo al llanto,
pero también del llanto a la alegría,
a la absurda manía de lo humano,
de la pasta de dientes y la ducha,
de la risa en los bordes del naufragio,
del orden cotidiano del saludo,
de la fuga solar de las ventanas
y la prisa por encontrar respuestas.
Menos mal que la tarde dura mucho
y podemos hacernos a la idea
de que llegan la noche y sus secretos.
Menos mal que la muerte nos consuela,
y nos va confesando día a día
que aquí nada es eterno.
Menos mal que a pesar de los pesares
seguimos aferrados al milagro,
a la ciega esperanza del sosiego
y a la terca ambición de la unidad.

Francisca Aguirre
"La herida absurda"


(española)

jueves, 27 de marzo de 2008

Trenes quietos...

No quiero oír hablar de trenes que se van.
Ni mirar relojes.
Ni sufrir andenes.
Ni presentir el álamo y la arena.
Ni dejar la ciudad del crimen sin castigo.
Ni abandonar las ratas con sus crestas de gallo.
Nada.
Quiero quer todo se detenga.
Que no haya valijas ni amores extraviados.
Ni ilusión cancelada.
Ni sueños con demora.
Ni suelos para el paso.
Ni paisajes cambiantes.
Que enmudezcan las voces del "your-attention-please"
y del vendedor de diarios.
Que nadie se vaya nunca más.
¿Por qué partir si es como morir un poco?
No son buenas las cosas a medias.
Que todo sea eterno, inmóvil, para siempre.

Roberto Esmoris Lara

sábado, 7 de julio de 2007

Azul...


La autora es mi compañera de trabajo
y también, como ella misma dice,
amiga y compañera de
penas y de hastíos...







No es mi calma la que añora
el dulce sabor de tus deseos,
es mi corazón el que espera
llorando por tu silencio
como breve sonrisa
ofrecida entre las dalias...
No es la luz de mis noches
la que recuerda tus besos, tus caricias,
es mi alma que se desvela
y aparece como arma arrojadiza.
No es un corazón de fuego
es sólo un corazón que late
por sentir cada momento
vibrando aquí a tu lado,
sabiendo que lo simple
es amarte como siento.
Si es mi calma y mi consuelo
simplemente amarte en silencio,
escondida ahora entre las luces
que recorren mi cuerpo cada noche...
cada noche que no te tengo...
Eva Franco C.
Huelva, Julio de 2007