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martes, 29 de marzo de 2011

El canto de la Sirena...

Al poeta mexicano Roberto Reséndiz,
en las horas tristes que suceden a un naufragio
.


Has probado
el lecho de la hembra submarina,
la picadura mortal de la sirena,
sus cálidos senos,
el almendrado vientre,
ignorando el consejo de la divina Circe.

Has sentido
su pisciforme atracción fatal,
el néctar de su voz,
la voz del agua,
su canto lleno de promesas,
y ahora estás herido de ausencia,
tritón irritado, neptúnico ulises,
atado al mástil de tu propia vida,
el mismo que tú plantaste en el jardín del tiempo.

Sabes con certeza
que jamás volverás a oírla
y la has visto alejarse,
con paso tenue, a escama descubierta.
Desconoces el nombre de la ínsula que habita
esa hechicera que derribó
los muros de tu sacra Babilonia.

Era la rueda encerrada en el círculo,
el último delirio, el que jamás se olvida,
el hada de terciopelo que decía Baudelaire
o quizá,
simplemente,
una quimera
que
te volvió realidad
el corazón
.

Fernando Luis Pérez Poza
(Español, contemporáneo)



martes, 5 de enero de 2010

Yo sé que estás ahí...

Yo sé que estás ahí,
atrapada en el vértigo que desnuda al miedo,
corazón de fuego que no se aviene a vivir sin jaula,
amazona de honduras que no existen.
Estás ahí.
Entre dunas que humean soledad
y recuerdos que congelan las venas,
escuchando trompetas de silencio,
como si el tiempo fuera un reloj parado
y el mundo aún permaneciera quieto
sobre el eje invisible de un andamio.
Estás ahí,
anclada en una taquicardia lenta
de ánfora cineraria,
derrochando féretros de angustia
y sepulcros de tristeza,
viendo discurrir la vida
desde el ojo tuerto
de un ciprés enfermo.

Estás tan dentro del crepúsculo
que todo te parece noche
y las sombras te miran
con la herrumbre ciega
de una vieja calavera.
Es tanta la feria de amargura
que te roe por dentro los huesos
que ya no quedan sótanos vacíos,
en el interior del tuétano,
para esconder las penas
y ahogar la voz de los espectros.

Pero no pienses que siempre será así,
con hielos que atraviesan la tarde
y pájaros sin alas que no cantan.
Algún día saldrá el sol para ti
con su risa bordada de amarillo infinito
y el verso azul de un horizonte nuevo
prendido en el ojal de la solapa.
Fernando Luis Pérez Poza
Noviembre 2002©
Pontevedra. España.
Del libro "El laberinto de hielo"

miércoles, 9 de mayo de 2007

Adiós...




A veces,
frágil corcho a la deriva,
uno siente la ola que se aleja
y cómo el mar huidizo
se desnuda de espuma
y lo estrella contra la roca.

La memoria sueña el ayer
y en todas las esquinas
y en todas las fronteras
y en todos los rincones
late el adiós desesperado
de una isla sumergida.

Te podría decir que
eras el último escalón,
el corazón de agosto
preñado de esperanza,
el fulgor de una estrella
pariendo una galaxia,
pero mentiría.

Solamente fuiste tú,
aunque ni siquiera tú
supieras quién eras
y aunque para mí
ya fueras bastante más
de lo que yo esperaba.

Fernando Luis Pérez Poza
(Español, contemporáneo)
Tomado de
Lindísima Poesía

martes, 13 de febrero de 2007

No sé dónde estás...

No sé donde estás,
ni que horizonte quebró tu sueño,
ni qué agonía regurgita en tus huesos
que siempre huyes hacia delante.

Eres y no eres,
deseas la paz
pero te vas a la guerra,
llegas tan cerca
que agravas la distancia
y sólo amas las noches de invierno
mientras yo sigo
crucificándome.

Un cometa abre la puerta
y se traga el calabozo,
el diente amargo y áspero
que muerde la ceniza,
la vergüenza de un millón de hornos
que parten al mismo tiempo que regresan.

Te destierras a ti misma
en esa babel pirómana de sexo,
en esa galaxia absurda de hombres calcinados,
en ese laberinto estúpido de hojas sin árbol
que cruje bajo la tierra de tus pasos.

Pero no importa,
seguiré congelado bajo la nieve,
vestido de estatua si hace falta
hasta que la primavera desnude el hielo
y el día crezca estallado
en el humo trenzado de tus piernas
en torno a mi cintura desnucada.

Fernando Luis Pérez Poza
(Español, contemporáneo)

Tomado de
Lindísima Poesía

domingo, 30 de abril de 2006

Cuando sientas...

Cuando sientas que el mar te aleja
y la distancia se hace eterna y un rumor
de medusas neutras ahoga tus palabras
abre las alas y échate a volar, recorre
el cielo hasta dejar atrás las nubes grises
que empañan de tristeza el aire
y piensa en mí, en este corazón desnudo
que te anhela y no sabe dónde estás,
en ese nudo apretado de sueños
y cadenas rotas que resbalan sin fin
por mis poemas y no saben a quién
están buscando, en esa marea fértil
de caricias que esconden mis manos
y no saben en qué huerta derramarse.

Seré la luz del faro en la tiniebla,
una pequeña cala de esperanza
que se asoma cada día a tus costas,
un loco redondel de ternura íntima
que estremece el blanco dobladillo
de tu médula forrada de cal y silencio.

Eres ola de espuma noble y sincera,
suave y bello carnaval de vaivenes
que hila huracanes de nostalgia
en las aguas de mis mares solitarios,
eres ritmo, ritmo puro, ritmo nuevo,
que revienta en cada uno de mis poros.

Fernando Luis Pérez Poza

(Español, contemporáneo)