Pocas cosas despiertan mi alegríacomo el brincar gozoso de algún perro
que me ha salido al paso.
Pocas cosas remueven algo profundo en mí
como el mirar de un perro fatigado
de haber vivido tanto.
Todo el amor del mundo que tú ansías
y la desolación que sientes
asoman a los ojos de un perro
que te mira, interrogándote.
José Corredor-Matheos