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viernes, 18 de enero de 2013

Qué pensarías tú...




¿Qué pensarías tu si te dijera que te amo
con un amor que no conoces, 
si te dijera que en las noches, 
los versos brotan de mis manos? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara 
más allá del pensamiento, 
si te dijera que no miento 
que por las noches en mi almohada
veo tu cara? 

¿Qué pensarías tú de haberte amado 
antes que tú me conocieras, 
si te dijera que siempre fuiste un sueño 
y por las noches te llamaba primavera? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara? 

Gerardo Omaña Márquez


domingo, 23 de septiembre de 2012

Vuelve...


Regalo de J.C.




Vuelve
coloca tu regreso
en el artejo detrás de la puerta del día
con distinto pie
bajo la cúpula que llama al silencio
media luna
que destaca
pesada mano sobre la espalda
del bello rostro con mirada firme
-solo- afuera
luciendo alas de lluvia
habitable lápida

tu - ya

Presencia

Milagro Haak
(venezolana - contemporánea)

jueves, 10 de mayo de 2012

El silencio del agua...

El silencio del agua,
Meditador silencio
Del agua sensitiva del remanso
Le está diciendo al corazón que escuche:
No palabras, engaño del oído,
Conversación inútil entre sordos
Como vuelo de pájaros sin rumbo.
No rumores del aire inoficioso
Semejante a los labios
De una estéril mujer frente al espejo.
Ni estruendos de torrente sin destino
Que apenas deja espumas
En la aridez sedienta de los cauces.
Ni menos el clamor innumerable
Del mar que sólo baña
Tercamente desiertos farallones.
Dentro de sí su propia voz escuche
Mi corazón: la del amor que tiende
Su red comunicante de armonía
Sobre todos los seres de la tierra.
Aquélla de las fuentes y los ríos,
Heraldos de la vida de los campos.
La del aire que anuncia el nacimiento
De la aurora en el canto de los pájaros
Y es música en la danza de las flores
Y al polen fecundante
Como también al regalado aroma
Sirve de enamorada mensajera.
La voz que en litorales y horizontes
Carga y descarga en sucesión alterna
Las naves del espíritu del hombre
Con la palpitación del universo.


José Antonio Escalona




martes, 31 de enero de 2012

Fulgor y piélago...



Era extraño el resplandor en la noche
de palmeras doradas,
el salitre acariciaba las fosas,
exacerbando sonidos antiguos.

Los ojos contemplan, a distancia,
efectos tridimensionales de ensueño.
La algarabía de los pelícanos de yeso
indica las certezas del amanecer.

Permanecemos de pie, sin embargo.

María Luisa Lázaro
(Venezolana - Contemporánea)

sábado, 2 de abril de 2011

Poema...




Hoy quisiera para hablar una terraza
donde Caracas nos tratase con afecto
y alcanzásemos un sitio
(dos mecedoras tal vez)
donde el viento se manejase leve
y lo viésemos todo
con la pretensión afable de los mapas.

Una terraza con el ruido lejos
y el sólo bolero de tu boca.

Hoy quisiera sentarme contigo
a hacerle tierra a los océanos.

Quiero la elocuencia del whisky
y sentirme total entre tus piernas.

Rafael Arráiz Lucca
(Venezolano - Contemporáneo)




viernes, 18 de febrero de 2011

Canción...

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.


Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.


Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

Eugenio Montejo
(Venezolano)


martes, 18 de enero de 2011

Amantes...


Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.


Eugenio Montejo
(Venezolano)

viernes, 9 de abril de 2010

La arena...

Parece haber sido cernida por la providencia
para medir el tiempo, ese otro mar
bajo el cual el polvo de nuestras vidas se arrastra.
La arena, que nos ignora
y que teje sus huellas bajo el agua,
nos precede y nos sobrevivirá.
Parece infinita y, sin embargo,
cabe ella toda en este poema.
Ella mide mi brevedad en sus relojes
y yo su eternidad en estos versos.


Laureano Márquez P.03/05/2003
(Venezolano, Compadre, Amigo)

viernes, 5 de febrero de 2010

Pleito de Amar y Querer...

Me muero por preguntarte
si es igual o es diferente
querer y amar, y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

-Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

-Pero es que no da lo mismo.
Dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito;
amar es hasta la muerte,
y querer, hasta el olvido.

-Dile al que te cuente historias
que el mundo es para querer,
y amar es la misma cosa.

-Querer no es amar. Amando
hay tiempo de amarlo todo:
a Dios, al esposo, al mundo;

tocar el borde y el fondo
y amar al hijo del pueblo
como al hijo del esposo.

-¿Querer es ser para uno
y amar es ser para todos?

-No; amar es amar, y amar
es como amar de dos modos:
a unos como hijos de Dios,
y como a Dios, a uno solo.

-¿Amar y querer? Parece
que amar es lo que abotona
y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño
donde querer deja huella.
Si querer es con la uña
donde amar es con la yema...

-Querer es lo del deseo
y amar es lo del servicio;
querer puebla los rincones,
amar puebla los caminos;
queriendo se tiene un gozo
y amando se tiene un hijo.

-Amar es con luz prendida;
querer, con la luz apagada;
en amar hay más desfile,
y en querer hay más batalla.

-Luego querer no es amar;
querer es guerra con guerra
y amar es guerra con paz..

-Querer no es lo que tú sientes,
querer no es lo que tú piensas;
tu querer de agua tranquila
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible
ternura que no hace huella.
Querer es querer mil veces
en cada vez que se quiera.

Querer es tener la vida
repartida por igual
entre el amor que sentimos
y la plenitud de amar.

Es no dormir por las noches,
es no ver de día el sol,
es amar sin dejar sitio
ni para el amor de Dios.

Es tener el corazón
entre las manos guardado,
y si ella pasa, sentir
que se nos abren las manos;

Es tener un niño preso
y envejecido en la cuna;
querer es brasa que vive
de la propia quemadura;

es no reír, porque hay algo
de lágrima en la sonrisa;
es no comer, porque sabe
a corazón la comida.

Es haber amanecido
sin habernos explicado
cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado.

-Todo esto es querer y amar,
y amar es más todavía,
porque amar es la alegría
De crearse y crear.

Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere,
porque al quererlo lo crea.

No hay un hombre que supere
a la versión que de ese hombre
da la mujer que lo quiere;

ni existe mujer tan bella,
ni existe mujer tan pura
como la que se figura
el hombre que piensa en ella.

Por eso, al estarte amando,
si con un amor te quiero,
con otro te estoy creando,

y tú, en el amor que sientas,
si con un querer me quieres,
con otro querer me inventas.

Pero allí no se detiene
la creación del amor
e inventa un mundo mejor
para el que ni mundo tiene.

Y el amor se vuelve afán
de gritarle al pordiosero:
-"Quiero, y porque quiero, quiero
que nadie te quite el pan"

Que nadie te quite el vino,
que no te duela en los pies
la limosna del camino;

que te alces, alzado y frío
el puño de tu derecho,
prestado en rabia a tu pecho
el amor que hay en el mío.

Del obrero y sus quereres
todo el rescoldo se vea
cuando haga la chimenea
suspirar a los talleres,

Y en la voz del campesino
vaya un poco de mi amor,
como de savia en la flor,
como de agua en el molino.

Y así el amor es caricia
que se nos va de las manos
para servicios humanos
en comisión de justicia.

Amar es querer mejor,
y si le pones medida,
te resulta que el amor
es más ancho que la vida.

Amar es amar de suerte
que al ponerle medidor
te encuentras con que el amor
es más largo que la muerte.

Y en el querer lo estupendo,
y en el amar lo profundo,
es que algo le toque al mundo
de lo que estamos queriendo.


Andrés Eloy Blanco
(Venezolano)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Incendio...

Las escaleras gotean
Llaman chasqueando

Brilla el suave barandal
Lo toco y siento
Subo y siento
Paso a paso, medida tras acto malabar
Tomo el silencio como el abrigo de siempre
Guardo los túneles que no han tenido luz

Para que alumbren

Belkys Arredondo
(Venezolana)

lunes, 12 de octubre de 2009

Noches de magia...

Hay noches donde la magia
es una hilera de alhelíes perfumándonos.
Noches de aves del paraíso.

Sembramos gloxíneas y prímulas,
y hacemos fragancias de la nada.

Hay días en que las espinas son un techo a las zarzamoras:
si metemos las manos con cuidado
habrá delicias en las bocas.

Días que no son espinosos, y sin embargo
escuece imaginar siquiera
a las godítias enramadas con las ipóneas.

Entonces la magia se muda de jardín,
se acomoda en otro cantero
donde no sea esfuerzo hacer surcos
para los esquejes de cinarias y ficus.

Son tan escasas las estaciones de magia...
tan insuficientes las aves del paraíso...
tan engorroso prender tallos de crisantemos...

Es una pena
no hacer cantera en la carne:
canal concéntrico para fuentes inmutables de agua.

María Luisa Lázaro
(Venezolana - Contemporánea)

lunes, 10 de agosto de 2009

El ángel se contempla a sí mismo...

Los hombres tienen
un apetito voraz por las alturas.
Cierran los ojos y sueñan
otra delicia y otra tierra menos seca,
pero nada saben en el esplendor de su inocencia.

El cielo es eternamente azul y somos bellos.
Más quién desde aquí podría decir
yo amo, yo tengo,
la fruta está madura, ¿es para hoy?
Aquí estamos todos
para siempre a la vuelta del deseo.

Alas para volar ¿a dónde?
No somos de nadie,
a nadie esperamos.
Ostentamos como un lujo
la media sonrisa de otra muerte.

Alicia Torres
(Venezolana - Contemporánea)


martes, 28 de julio de 2009

Memoria de esta tierra...



Memoria de esta tierra junto al cielo
Con nubes al alcance de la mano,
Y horizontes tan cerca de los ojos
Que sus contornos cierran la montaña.
¡Provincia de las fuentes y los trigos
Y frutales aromas en la brisa;
Dulce país de nieblas y claveles
Dormido en un sosiego melodioso!
Galería de lienzos vegetales
Alzada entre columnas de arcoiris,
Donde la luz enciende mariposas.
¡Bajo su clima de altitud y égogla
—Gemela del amor— mi poesía
Descubrió la raíz de su destino!

José Antonio Escalona
(venezolano)

Foto: Vista panorámica de El Ávila,
Caracas, Venezuela

miércoles, 15 de julio de 2009

Si Tú No Existieras...


Feliz cumpleaños, MaryC.
Quisiera estar a tu lado para celebrar
en este día tan especial, pero me queda
el consuelo de saber que no importa el
rincón del mundo donde te encuentres
físicamente, porque siempre estarás en
lo más profundo de mi corazón...


Pedro



Si tú no existieras, el mundo sería un mudo alarido,
la triste cadencia de versos fantasmales
Cacofonías silenciosas, como odas al olvido.

Si tú no existieras, sería un mundo de pasados irreales
De sueños preñados por un recuerdo secreto
Poblado por fantasmas sin mundos materiales.

Si tú no existieras, el mundo estaría incompleto
Sería la noche sin el día, la tristeza sin alegría
Un cuadro sin pintar, el universo en un boceto.

Si tú no existieras, vagaría la soledad inconcebible
Buscando la canción de la noche con su arrullo
Para adormecer mi dolor por un amor imposible
Que solo hallaría en un corazón como el tuyo




Pedro Rico
(Venezolano y amigo queridísimo)

martes, 2 de junio de 2009

Los astros agotan la luz...

Se rompen lazos que anudaron vínculos
se desatan sogas oriundas de plantas ancestrales
La marea afloja las amarras
y el barco boga sin rumbo

Los astros agotan su luz
El hombre no rige su sendero
así no atina el infinito

Se va lo que ansías
se establecen otras formas
Una vez más se ha vaciado el cuenco

Mireya Krispín

domingo, 10 de mayo de 2009

Polícroma en esencias...

A mi Niña grande, Arandiux,
en su cumpleaños, un pedacito
de mi Venezuela como
regalo...
Te quiero, Niña de mi ♥



Bosque de cipreses, oraciones sin alaridos.
El cielo: silencio de guacamayas dormidas.

La araucaria destaca entre eucaliptos muertos,
las oropéndolas fastidian a los perros voladores.
En el cráter, el ántrax contamina los ojos.
La fumarola no está en los sueños
ni traspira la greda rojiza de la piedra pómez.

Un poco más allá,
en las manos crecen bugambilias cárdenas.

Si pudiéramos recuperar la hojarasca,
reconvertirla en vida sin penurias.
Retornar a lo alto del árbol, regresar la clorofila.
Desfragmentar piedras en los tallos,
reverdecerlos surcando mares nuevos con la palabra:
policroma en esencias.

María Luisa Lázaro
(Venezolana - Contemporánea)

lunes, 16 de marzo de 2009

Poema de tu voz...




Tu voz puebla de lirios
los barrancos soleados donde silban mis versos de combate.
Tu voz siembra de estrellas y de azul
el cielo pequeñito de mi alma.
Tu voz cae en mi sangre
como una piedra blanca en un lago tranquilo.
En mi pecho amanecen pájaros y campanas
cuando muere el silencio para nacer tu voz.

Amo tu voz cuando cantas
y hay un temblor de nidos y de bosques en tu garganta blanca.
Amo tu voz cuando cantas
y te estremece el ritmo de las fuentes que bajan de la montaña.
Amo tu voz cuando cantas
y sacude tu voz la ternura fecunda
de las brisas que transportan el polen en las tardes de primavera.
Amo tu voz cuando estás en silencio
porque el silencio es un sutil presagio de tu voz.

Y amo tu voz con un amor intenso como la muerte
cuando ella se deshoja en palabras confusas,
en palabras mojadas de tu aroma y tu sangre,
en menudas palabras que en la sombra me buscan
como niños perdidos,
en palabras quemantes como llamas azules,
en el tibio murmullo que no llega a palabra.
Amo tu voz intensamente en el corazón de la medianoche.
Cuando tu voz se abrasa en la selva incendiada de nuestro amor.


Miguel Otero Silva
(Venezolano)

sábado, 27 de diciembre de 2008

Azul...


Gracias, Alirio,
por presentarme a Don Cruz

Azul de aquella cumbre tan lejana
hacia la cual mi pensamiento vuela
bajo la paz azul de la mañana,
¡color que tantas cosas me revela!

Azul que del azul del cielo emana,
y azul de este gran mar que me consuela,
mientras diviso en él la ilusión vana
de la visión del ala de una vela

Azul de los paisajes abrileños,
triste azul de mis líricos ensueños,
que me calman los íntimos hastíos.

Sólo me angustias cuando sufro antojo
de besar el azul de aquellos ojos
que nunca más contemplarán los míos.

Cruz Salmerón Acosta
(Venezolano)

viernes, 12 de diciembre de 2008

Nociones elementales de jardinería...



Lluvia
no intentes
reventarme
el cuerpo.

(Él se adelantó)

Usó mis manos
para arrancar
los rosales
sin herirse.

Removió la tierra
agostó las raíces
y tras una cerveza
se fue pisoteando
lo que fuimos.

(No. No miró)

Lava mis ojos
lluvia.

Borra la sangre
llévate el barro
deja el dolor.
Quiero hacer con él
un broche
que me recuerde
(cada día)
que de jardinería
nada sé.

Lena Yau
(Mi Mo queridísima :)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El aire ya no es aire...

El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:

tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos.

Miguel Otero Silva
(Venezolano)