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sábado, 23 de julio de 2011

Descubrir tu piel...

Descubrir tu piel
que yace oculta bajo años de espera
recorrer, besar, morder
sorber lenta y pausadamente
licores de inocencia
regados entre tus muslos
en tu senos
en tu espalda
Volar desnudos, entregados,
sorteando nubes de tormentas futuras,
para continuar entrelazados
en una vida que se renueva
en el sabor de tu cuello
en la ilusión de tus labios
No hay más mundo
No hay mas cielo que tus manos y tu boca,
premio a la espera entre tantos besos frustrados
El devenir de los días bajo tu mirada
bajo mi mirada que se hace manos sobre tu cuerpo
para reccorrelo sin conocerte
descubriendo quién eres tu tras el deseo
quién soy yo, contigo entre mis días
Fundir en un abrazo esperanza y lamentos
para de nuevo tomarte
Jugar a quedarme en ti
unidos en una danza que apela
por un momento a la eternidad
La distancia se diluye entre sudor y besos
mientras los sentidos se desbordan
y bailan y ríen y lloran
Hasta que los sueños se derraman
por la orilla de la cama
y te beso y te abrazo
para dormir el sueño de los que lo conocen todo
de los que pudieron contener
la vida, la esperanza,
por un instante entre sus brazos


Eduard Monch





sábado, 16 de abril de 2011

Una imagen...


Todo el día se transforma en una imagen
incrustada en mis ojos, en la mente.
Imagen
que hace de mi sangre oleaje
que arrastra por mis venas esperanza,
que remueve de rincones olvidados
ilusiones y pasiones ancestrales,
que hace de los días un vaivén
que sumerge a la espera y la distancia
dentro de esta cercanía
de ojos y cuerpos

Otra vez la imagen perfecta
tu cuerpo desnudo ante mis ojos
tu sonrisa desprovista de antifaces
Me acerco a ti, con mis labios en la mano
para besar tu piel mientras te toco,
para tocarte mientras mi boca se llena de ti.

De nuevo nuestra piel flotando,
volando en la obscuridad
de nuestros ojos cerrados
abrimos puertas y ventanas
para que todo flote
para que todo cambie
porque queremos que afuera
se haga adentro
para poder flotar por la ciudad
mientras todos aguardan encerrados
mirando desde lejos
como dos estrellas
se fugan de la noche, de los días
para iluminarse a si mismas por un momento

Eduard Monch