Mostrando las entradas con la etiqueta Esmoris Lara Roberto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Esmoris Lara Roberto. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de noviembre de 2009

Punto final...




La tristeza es un árbol inclinado

Te fuiste a esa hora en que amanece la niebla y la distancia
Y todavía pienso en el mañana como si estuvieras
¿Qué quedará cuando hasta tu aroma
se escurra por debajo de la puerta siguiendo tu camino?
Dos copas
Dos silencios
Dos pocillos
Quien sabe una luz menos en la calle que anduvimos
o esta llovizna triste colgando algún ladrido
en las ventanas apagadas
¿Qué quedará de tantos sueños trasnochados
de nuestros códigos secretos
nuestros gestos
nuestras mañas?
No mucho más que la ilusión enfriándose en la almohada
O el mismo dolor desconsolado de una vida en el destierro
O algún recuerdo aferrándose a la lluvia
O sólo dos colillas blanqueando el cenicero
O simplemente nada

Roberto Esmoris Lara
(Argentino y amigo queridísimo)

domingo, 25 de enero de 2009

En el corazón del hombre...



Ella dormía
Él la miraba
Miraba su espalda de luz interminable
Y en su nuca le colgaba estrellas
Y en los jazmines de sus hombros
la besaba
Él la soñaba

Ana Gabriela Daumas





En el corazón de un hombre hay una mujer dormida
Una mujer con otras de ojos que se borran
Pero esta mujer late en las sombras de su cuarto
el fantasma del hombre de su vida.
Y está su hombre bebiendo lo que fue
Bebiendo a esa mujer que le miente la memoria
Y piensa que tal vez
Que el tal vez es más que el nunca
Y cree
mientras se encorva en las ciudades crueles

Y despierta dulcemente a la mujer dormida
La nombra en el silencio equivocando el nombre,
porque el recuerdo es débil en todo amor lejano


Y entonces acaricia sus cabellos lacios
Y la besa en el aire
La besa en la palma solitaria de su mano.



Roberto Esmoris Lara

martes, 13 de enero de 2009

La mujer deprimida...

Olvídate de mí. No tengo zapatos para acompañarte.
Ni ropa de honor. Ni labios. Ni un cuerpo de paseo.
Ni un monedero con tickets del mercado. Ni un
documento que acredite. Ni el pelo lacio. Ni una
voz de decirte buenos días-buenas tardes-buenas
noches.
No soy.
Fui.
Fui un suspiro de garza en la altura. Una foto
movida de la playa. Un ataque de tos en el cine.
La luna de una noche deslunada. La última moneda
que se pierde. La copa que se vuelca en el mantel,
Una canción que nadie canta.
...........................
Sigue tu camino.
No te olvidas nada.
Roberto Esmoris Lara

jueves, 23 de octubre de 2008

Nieblas del riachuelo...

La pobre ciudad se desmorona.

Lloran los barcos mares imposibles.
Y al borde de una calle inmigrante y desolada,


las tabernas y las grúas también lloran.
Nadie recuerda sus mujeres de colonia y rimel,


ni al fuelle amargo que atizaba tangos develados.

(No crece el cielo en nuestro árbol.
Ni en tu risa.
Ni en mi orilla.
Todo cae herido.
Mortalmente)

Siempre fue oscuro el sur.

La niebla le arrebata al Riachuelo sus falsas madrugadas.
Así ocurre.
Y la tristeza es esa lluvia que inunda los suburbios y apuñala.
Sin decir una palabra.

Roberto Esmoris Lara

(Argentino - Contemporáneo)


jueves, 27 de marzo de 2008

Trenes quietos...

No quiero oír hablar de trenes que se van.
Ni mirar relojes.
Ni sufrir andenes.
Ni presentir el álamo y la arena.
Ni dejar la ciudad del crimen sin castigo.
Ni abandonar las ratas con sus crestas de gallo.
Nada.
Quiero quer todo se detenga.
Que no haya valijas ni amores extraviados.
Ni ilusión cancelada.
Ni sueños con demora.
Ni suelos para el paso.
Ni paisajes cambiantes.
Que enmudezcan las voces del "your-attention-please"
y del vendedor de diarios.
Que nadie se vaya nunca más.
¿Por qué partir si es como morir un poco?
No son buenas las cosas a medias.
Que todo sea eterno, inmóvil, para siempre.

Roberto Esmoris Lara