jueves, 13 de diciembre de 2007

Nota XXII...

huesos que fuego a tanto amor han dado
exiliados del sur sin casa o número
ahora desueñan tanto sueño roto
una fatiga les distrae el alma

por el dolor pasean como niños
bajo la lluvia ajena/una mujer
habla en voz baja con sus pedacitos
como acunándoles no ser/o nunca

se fueron del país o patria o puma
que recorría la belleza como
dicha infeliz/país de la memoria

donde nací/morí/tuve sustancia/
huesitos que junté para encender/
tierra que me entierraba para siempre.

Juan Gelman

sábado, 8 de diciembre de 2007

Por qué cantamos...

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil

usted preguntará por qué cantamos

si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza

usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

usted preguntará por qué cantamos

cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

Mario Benedetti

Costumbres...

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal

Juan Gelman

lunes, 26 de noviembre de 2007

Es bueno un ángel...




Es bueno tener un ángel
que no tenga rostro ni boca,
ni voz que retumbe como la conciencia
hecha de hojaldre y leyes.

Silencioso y crudo como el espejo,
deja que transcurra el devenir equivocado o no,
pero creciendo.

Ve como se afinan o desafinan
las cuerdas de la vida
o de la muerte cotidiana.

Y no interviene...

No juzga ni se ríe...

Sabe... que en cualquier momento...

una ráfaga de olvido
lleva a perder ganando...
o viceversa.

Silencioso espejo de todos los días.

María Luisa Lázaro
(Venezolana - Contemporánea)

sábado, 17 de noviembre de 2007

Las Llaves...

No siempre se pierden las llaves
Para dejar las puertas cerradas

(yo perdí la llave de mi lancha blanca
rodante
cuando el último puerto no fue puerto
y se hizo casa
con los brazos abiertos del desayuno
que reinventaron el inicio
con la humedad de la fiesta
y sellaron en archivo la torpeza
de las últimas horas
cuando sólo tenía puertos
...............................................ahora
tengo el universo de tus aspas
tantas como la Hidra
pero a la obsesión le han mostrado
la boca oceánica de la alegría
y yo soy para ellas
un San Francisco sensual
que quiere conocerlas)

también se pierden
para ganar un espacio.


Rafael C. Arráiz Lucca
Venezolano - Contemporáneo)

sábado, 10 de noviembre de 2007

Confín del condenado...



Hazme volver a estas alturas
piedra cerrada en que agonizo y caigo
como un profeta desfigurado
ante una lámpara de aceite.
He visto una botella rota en mi sangre
los avisos de neón y mis deseos de matar
inútil que llore en una callejuela
sin luna en que leer
la desdicha que me agobia.
En el alba
los perros orinan en tus esquinas
y yo / Adán desnudo
aúllo
con mi viejo sombrero
con mi cuerpo acuchillado
pelambre de tinta
nuca del deseo
yedra y ceniza en la estepa
¡Oh Rocinante!
Tú / Que sobre la inmundicia
sabes más que los vivos

Humberto Quino
(Boliviano)

lunes, 5 de noviembre de 2007

Siembra...


Cuando de mí no quede sino un árbol,
cuando mis huesos se hayan esparcido
bajo la tierra madre;
cuando de ti no quede sino una rosa blanca
que se nutrió de aquello que tú fuiste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas
el aliento del beso que hoy bebemos;
cuando ya nuestros nombres
sean sonidos sin eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa,
como yo en el follaje del árbol
y nuestro amor en el murmullo de la risa.
¡Escúchame!
Yo aspiro a que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana.
Yo quiero perdurar junto contigo
en la savia profunda de la humanidad:
en la risa del niño,
en la paz de los hombres,
en el amor sin lágrimas.
Por eso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol,
a la tierra y al viento,
te pido que nos demos al futuro del mundo...

Miguel Otero Silva
(Venezolano)

martes, 23 de octubre de 2007

Los retratos...





En cada piedra
hay el rostro de algún dios
y el más allá está frente a nosotros
cada guijarro es el verso frustrado de los que ya se fueron,
en cada montaña
hay un amor eternizado.

eso ya lo sabían esos indios de plumas coloridas.

Martha Gantier
(Boliviana - Contemporánea)

viernes, 19 de octubre de 2007

Oración para un extranjero...

VI

Lluvia,
somos dos extranjeros,
mi nombre como el tuyo es una travesía,
un deambular por puertas cerradas para siempre.


La gente entra en mi sueño como por otra casa
y tus breves colores se deshacen contra el olvido,
pero ya lo sabemos,
no hay nada que tratar con su navaja,
nada que preguntar en sus regiones.


Lluvia,
somos dos extranjeros,
nos separa una herida.

Jorge Boccanera

miércoles, 17 de octubre de 2007

Dieciocho...

¿Acaso no son tres las dimensiones
que salvan al plano de su opacidad
y causan el prodigio del volumen?
¿No son tres las personas del verbo
y la trinidad un misterio divino?
¿No fueron tres las veces que negaron a Cristo
y no fue el tercero el día de su resurrección?
¿No son tres los poderes de la república
y un tercero el fruto de dos?
¿No empuña Poseidón un tridente
y tres los sujetos de un engaño?
¿No son tres los lados del tallo de un papiro
y triangulares los cuatro planos de la pirámide
y el trébol de cuatro hojas la excepción más infrecuente?

Rafael Arráiz Lucca
De Plexo
(Venezolano - contemporáneo)

jueves, 11 de octubre de 2007

Azul...


Poema inédito, gracias Zuny por
permitirme publicarlo aquí...





Azul… he descubierto a tu alma
al orillo de mi alma.
Cuando las mariposas vuelan
tu nombre en sus alas
rumorea…
Y al borde de la mano
llega…
un soplo tibio del aire
en primavera.
Azul… me has dicho que te llamas…
y mis azules salen
a tu encuentro...
Azul…te reconoce de siempre
mi memoria …
y celebra el segundo
…cuando llegas
a mi mundo
y tocas suavemente
el bronce de mi aldaba…
Los siglos de un instante
han llamado en tu mano
y azul… como a una alondra
te recibe mi casa…
la casa de la nube,
…la casa etérea…
Y azul el alma vuelve
a enredarse contigo
en una danza
cósmica…
y serena.
Azul… se explayan dulces
imágenes de ti
que no recuerdo ahora,
porque he pasado
toda esta vida
sin indicios…
intuyéndote apenas,
en un sueño…
(donde no te sabía)
Hoy que llegas y atisbo
azul una vislumbre
que dejas a tu paso…
entiendo que es tu estrella
llenando mis rincones
de luminosa estela…
Y aunque no te recuerdo
te sé… desde el principio
…y voy siguiendo huellas
que tras de ti se afana
la luz…por encender.
Y azul… te sueño…
porque azul te llamas…
Cansada de nombrarte
desde mi voz resuenas
y te enredas perfumada
entre las campanillas
azules de mi infancia…
¿Por qué será que siempre
te he nombrado…?
Hasta mi nombre
en letras…
te contiene.
Azul reclino el alma
sobre el cantero que eclosiona
en flores…
Azul sobre mi falda
se han abierto
en tu nombre
nomeolvides
azules…

Zuny Amado
2007-IX-30
(Para Azul… mi amiga desconocida)

martes, 9 de octubre de 2007

Hayku...

1

Abres la puerta:
Entran los montes lejanos
Y el sol con campos en flor.

2

Un rayo de sol
Se posa en mi dedo
Aleteando cual mariposa.

3

Pende de árbol en árbol
Una cinta azul para inaugurar
El más bello de los días.

4

Como manantial
Mana un árbol
De sus raíces

5

La madrugada encantada
Desata el agua del río
Y tiende las verdes colinas

Marcelo Arduz Ruíz
(Boliviano)

jueves, 4 de octubre de 2007

Amor mío, mi amor...

Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

Jaime Sabines

martes, 2 de octubre de 2007

El peregrino...

Sé que nada plantaron
mis actos ni mis palabras.
Mi patria fue el tiempo,
la errancia mi casa.

Mi memoria es ahora
una lista interminable
-abrumadora casi-
de dones y donantes:

Un pliego de cargo
que levanta el camino
por lo mucho recibido
y lo poco que di a cambio.

Ojalá sea la gratitud
semilla de un árbol,
y que la mía de frutos
en la tierra de otras manos.

Eduardo Mitre
(Boliviano)