sábado, 5 de marzo de 2011

Tiempo de opacidad...

Tiempo de opacidad,
de desencuentro.

Hay mujeres que lloran
tras los escaparates de los supermercados,
golpeando las lunas de las lamentaciones,
en las monumentales góndolas
de los productos lácteos,
de las niños sin nombre
de las huevos de alondra lacerados,
maraña de retales.

Los acomodadores desatrancan la lluvia
en los vestíbulos desiertos de los cines
donde rompen los pájaros y las olas de nadie.

Olvido sin memoria,
olvido fructifica,
olvido da su fruto.
Lo dicen los anuncios
las ofertas
y las liquidaciones,
los oídos que tocan
los ojos que olfatean
los labios que te miran
mientras muerdes
un pedazo de invierno en el fondo de un beso.




Roxana Acquaroni
(Española)

martes, 1 de marzo de 2011

La voz como lluvia...



La voz, como lluvia de plata para dejarte entrever los delicados amores
que mantiene desde hace siglos, la luna crecida de abril con el ámbar ruso.

El talle de primavera que inundara tus brazos con flores de almendro;
la piel, de paloma, y que al deslizarte por mi cuerpo creyeras
estar amando al sueño más puro de la nieve...
¡Ojalá mis ojos fueran como los de una corza herida para que
tú, noble cazador altivo, quedases prendado de ellos!

Y mi pensamiento, nácar blanquísimo para que lo supieras
siempre cercano a ti
hasta en la oscuridad de estos terribles días sin alba.


Almudena Guzmán


sábado, 26 de febrero de 2011

A primera luz del alba...

Inmerso en la primera luz del alba,
abiertos los dubitativos ojos
tras los que aún se mueven los despojos
de los sueños. Ver tu rostro me salva.

Echada en la espuma de un mar naciente
de mí absolutamente ajena, mece
tu respiración deseo, que ofrece
y que niega, en su ir y venir ausente.


Despertarme en tu belleza. Quisiera
morir. Partir envuelto en tu perfume.
morir es despertar en lo que uno ama.
En tu calor extraviarme. Quisiera
matarte. Verte embebida en mi llama.
no querer lo que quiero me consume.


Roberto Malatesta
(Argentino)


martes, 22 de febrero de 2011

Cálculo de probabilidades...










Cada vez que un dueño de la tierra
proclama
    para quitarme este patrimonio
    tendrán que pasar
    sobre mi cadáver
debería tener en cuenta
que a veces
pasan


Mario Benedetti


viernes, 18 de febrero de 2011

Canción...

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.


Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.


Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

Eugenio Montejo
(Venezolano)


lunes, 14 de febrero de 2011

Imposible...














Yo soñé con tu beso, como sueñan los niños
con los caballos grandes y los ferrocarriles
que ven en las vidrieras. Yo soñé con tu beso
y fue un sueño imposible.

Yo soñé con un viaje de alegres desposados
-más allá de los mares, por lejanos países-,
y aquel viaje de goces, maravilloso y único,
era un viaje imposible.


Yo soñé el hondo sueño de la risa de un hijo
-un hijo que tuviera tus negros ojos tristes-
Pero aquel sueño ardiente del hijo de nosotros
fue también imposible.


Soñé así con tu beso, con un viaje y un hijo
y mi amor por tus aguas navegó como un cisne.
Fueron tres esperanzas las esperanzas mías
y las tres imposibles.


Del bosque de mis sueños queda apenas un árbol.
Junto a él, cada noche, mi corazón repite,
cuando intento cerrarte la puerta del recuerdo,
una sola palabra: imposible, imposible.


Autor desconocido



viernes, 11 de febrero de 2011

Soneto para empezar un amor...


Ocurre que el olvido, antes de serlo,
fue grande amor, dorado cataclismo;
muchacha en el umbral de mi egoísmo,
¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.

Muchacha con amor, ¿dónde ponerlo?
Amar son cercanías de uno mismo.
Como siempre, rodando en el abismo,
se irá el amor, sin verlo ni beberlo.

Tumbarse a ver qué pasa, eso es lo mío;
cumpliendo años irás en mi memoria,
viviendo para ayer, como una brasa,

porque no llegará la sangre al río,
porque un día seremos sólo historia
y lo de uno es tumbarse a ver qué pasa.

Manuel Alcántara
(Español - Contemporáneo)

lunes, 7 de febrero de 2011

Alza tus brazos...

Alza tus brazos,
ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.

Que la noche nos cubra con una campana,
que suene suavemente a cada golpe del amor.

Entiérrame la sombra, lávame con ceniza,
cávame del dolor, límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.

Tú destruyes el mundo para que esto suceda
tu comienzas el mundo para que esto suceda.

Juan Gelman

jueves, 3 de febrero de 2011

Este hombre...

Este hombre que ahora cerca mi cuello
con su sabia muralla de labios
quizá abandone de pronto la almena,
quizá desaparezca para siempre.

Porque tiene un tacto en la mirada
que recuerda las plumas de los pájaros.


Almudena Guzmán

domingo, 30 de enero de 2011

Horas altas...

En esta hora fluvial
hoy no es ayer
y aún parece muy lejos la mañana

Hay un azoro múltiple
extrañeza
de estar aquí de ser
en un ahora tan feroz
que ni siquiera tiene fecha


¿Son las últimas horas de este ayer
o el instante en que se abre
otro mañana?


Se me ha perdido el mundo
y no sé cuándo
comienza el tiempo
de empezar de nuevo


Vamos a ciegas en la oscuridad
Caminamos a oscuras
en el fuego



José Emilio Pacheco
Premio Cervantes 2009
(Mexicano - Contemporáneo)

miércoles, 26 de enero de 2011

Poema para un día cercano...

Tú estarás lejos.

Yo dejaré la vida
como una pena olvidada
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.


Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
queridas,
el silencio que nos uniera,
el arduo amor que nunca pudo vencer el tiempo,
el roce de tus manos,
las tardes junto al mar,
tus palabras.


Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.


Gonzalo Osses - Vilches
(Chileno - Contemporáneo)




sábado, 22 de enero de 2011

Detener la palabra...




Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido.
El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.


La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.
Roberto Juarróz

martes, 18 de enero de 2011

Amantes...


Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.


Eugenio Montejo
(Venezolano)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Epitafio...

Fui una página de Rubén Darío
que me alegró en la infancia profunda.
Fui una aliteración de Verlaine.
Fui un autorretrato de Van Gogh
que es el más bello reproche que se me hizo.
Fui el rosa pálido de un crepúsculo
o el instante en que, al concluirla,
reinicié la lectura de Ulises.
Fui esa noche en tus brazos.
Fui la suma de mis instantes felices.


Germán Espinosa
(Colombiano)




sábado, 20 de noviembre de 2010

Epitafio del Sol...

Aquí descansa el sol
el que creó la aurora
y dio la luz al día
y apacentó la tarde.


El mágico pastor
de manos luminosas
que fecundó las rosas
y las despetaló.


El andrógino amigo
que ha sido tan violento
que poseyó la forma
de todas las mujeres
y que murió en el mar.


Vinicius de Moraes