martes, 25 de octubre de 2011

Acto de fe...

Una inmensidad plana, apenas un vapor azulado.
El amor en el fondo del agua
es la especie de tristeza por la que ya pasamos.
Podría elegir una dirección cualquiera
y extraviarse sería la única certeza:
es el fin de los tiempos y todo
el cuento que recitamos de memoria,
sin embargo llego siempre aquí mismo
donde los amigos viven colgando de los muros
en este lugar sumergido y hospitalario
Paseo ante sus rostros y no quiero tocarlos
están tan bellos así, tan inmóviles, tan acabados.
Tal vez pueda de nuevo caminar sobre el agua
si no fuera por este gran peso en mi conciencia
por esta soga al cuello,
caminar otra vez sobre el agua. Eso
es lo poco que quiero para seguir
sin hundirme en el suelo, sin ahogarme.
Si algún muro se derrumba
va a ser el de mi casa
ahora que es viernes como antes
y se termina el mundo
como siempre y todavía
en algún lugar esto hierve.


Eleonora Filkenstein
(Agentina)




viernes, 21 de octubre de 2011

Me dueles...


Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

Jaime Sabines





viernes, 23 de septiembre de 2011

Nocturno...





Por una vez existe el cielo innecesario
Nadie averigua acerca de mi corazón
ni de mi salud milagrosa y cordial
porque es de noche manantial de la noche
viento de la noche viento olvido,
porque es de noche entre silencio y uñas
y quedo desalmado como un reloj lento

Húmeda oscuridad desgarradora
oscuridad sin adivinaciones,
con solamente un grito que se quiebra a lo lejos
y a lo lejos se cansa y me abandona

Ella sabe qué palabras podrían decirse
cuando se extinguen todos los presagios
y el insomnio trae iras melancólicas
acerca del porvenir y otras angustias.

Pero no dice nada, no las suelta
Entonces miro en lo oscuro llorando
y me envuelvo otra vez en mi noche
como en una cortina pegajosa
que nadie nunca nadie nunca corre

Por el aire invisible baja una luna dulce
hasta el sueño por el aire invisible.
Estoy solo como con mi infancia de alertas
con mis corrientes espejismos de Dios
y calles que me empujan inexplicablemente
hacia un remoto mar de miedos

Estoy solo como una estatua destruida
como un muelle sin olas como una simple cosa
que no tuviera el hábito de la respiración
ni el deber del descanso ni otras muertes en cierne
solo en la anegada cuenca del desamparo
junto a ausencias que nunca retroceden

Naturalmente ella
conoce qué palabras podrían decirse
pero no dice nada
pero no dice nada irremediable


Mario Benedetti





lunes, 19 de septiembre de 2011

Donde...


¿Estoy en el crepúsculo de via del Corso que tenía
cara de confidencia
y me sacó un pedazo de dolor? Allí supe
que el vago ser de la lluvia se parece
a la congoja de casi sentir
y las heridas se callan hasta mañana por lo menos.
Se puede entonces volver a casa
y no buscar soluciones,
entrar en uno mismo
como una visitación.
No sé si soy el fantasma que me visita
o yo lo visito con voluntad inútil.
No sé si estoy en la calle Camargo velando a mi
/perro
acabadito de morir todavía.
¿Qué pasará si uno se recorriera el alma humana /y la otra?
¿Lo sucedido volverá a suceder?
¿Se habrá secado en su abandono?
¿Construyó músicas mañana?
A veces, mundo, sos
una fotografía orinada por el tiempo
en la que nunca estuve.
escribo lo que no puedo escribir en mí.
¿Dónde está el crepúsculo dicho?
Sería lindo juntar los restos que dejó en cada
/gente
para abrigarla otra vez.
En realidad estoy hablando del futuro.
Dónde está uno si no.
Digo, en ninguna parte.

Juan Gelman





jueves, 15 de septiembre de 2011

Ud. se me escapa...

Usted se me escapa en los pasillos como
un discóbolo impregnado de aceite.


Pero todo lo que habla es una mano enguantada
por mis medias.
(Desnuda, froto su voz contra las caderas
de la sábana
para no dormirme tan triste)


Almudena Guzmán






domingo, 11 de septiembre de 2011

Cuánto te odio distancia...



¡Cuánto te odio distancia!

Vestida de puta disimulas tu ingenuidad,
con tu ligero de olvido alimentas el recuerdo
¡cuánto te odio distancia!

La rabia que llevo dentro te la debo a ti
¿contenta? ¡deberías!
porque no puedo matarte

Te escupo en la cara si miro una foto
y entrada la noche me revuelco solo,
sacudido por tu estúpida risa.

¡Cuánto te odio distancia!
Como quisiera deshacerte, enamorarte, dejarte
y estrujarte poco a poco y volverte nada...
y pisarte –con los pies–
hasta que la luz se acabe, hasta quemarte de frío,
distancia... ¡Cuánto te odio!

Gonzalo Osses - Vilches
(Chileno - Contemporáneo)





miércoles, 7 de septiembre de 2011

Final inextinguible...

Era una lluvia quieta que no caía
Era la noche lo que nos mojaba
Eran cielos que se mudaban a otras aves
Eran las despedidas alineadas
al borde de un despeñadero


Y son mis ojos que se rompen
como delgadísimo cristal contra
las cosas que se acaban
Son los colores dando la espalda


Fue sentir la fuerza de la nada
golpeándome el rostro, incinerando
todos los caminos de todas las memorias
y gritar todo lo mío y esperar que no me oyeran
para que el olvido se comiera mis últimos deseos
Pero fue también callar siete palabras
del otro lado del silencio
para no extinguir sus nombres


Fue llegar al fin del mundo con las manos vacías
y las distancias destrozadas
Fue llegar con la última sonrisa y una certeza
Aquí comienza lo que no se acaba


Herson Barona
@ViajeroVertical





sábado, 3 de septiembre de 2011

Espero curarme de ti...



Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.


¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.


Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “que calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se te hizo de noche”…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)


Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Jaime Sabines






martes, 30 de agosto de 2011

Cosas que no tendremos...



Cosas que no tendremos:

Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.

Cosas que me he perdido:

No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.

Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.


Josefa Parra
De "Alcoba del agua" 2002





viernes, 26 de agosto de 2011

Calma mi sed, amor, en tus vertientes...

Calma mi sed, amor, en tus vertientes,
enraízame, amor, en tus sembrados,
llévame, amor, por mares encrespados,
clávame, amor, tus uñas y tus dientes.


Di palabras, amor, incoherentes,
gime versos, amor, jamás pensados,
sacude, amor, tus pétalos mojados,
amor, sobre mis huesos combatientes.


Hiéreme, amor, con filo de claveles,
átame, amor, con tu dogal de mieles,
quémame, amor, en tu rosal de fuego.


Cimbra, amor, tu silencio estremecido,
dame tu boca, amor, que la he perdido,
muere conmigo, amor, que ya estoy ciego.


Miguel Otero Silva




lunes, 22 de agosto de 2011

Distancia justa...




En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.


Cristina Peri Rossi
"Otra vez eros" 1994




martes, 16 de agosto de 2011

El destello...

Aunque el cielo no tenga ni una estrella
y en la tierra no quede casi nada,
si un destello fugaz queda de aquella
que fue maravillosa llamarada,

me bastará el fervor con que destella,
a pesar de su luz medio apagada,
para encontrar la suspirada huella
que conduce a la vida suspirada.

Guiado por la luz que inmortaliza,
desandaré mi noche y mi ceniza
por el camino que una vez perdí,

hasta volver a ser, en este mundo
devuelto al corazón en un segundo,
el fuego que soñé, la luz que fui.


Francisco Luis Bernardez





Miedo...

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.


Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.


Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La pondrían en un trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla...


Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!


Gabriela Mistral




viernes, 12 de agosto de 2011

Decir que no...

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero


ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño


ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero


no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo


oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado


y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano


y nunca más
puedes cerrarla.


Mario Benedetti





jueves, 4 de agosto de 2011

La cita...

a la memoria de Ana Calabrese


Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.

Íbamos a dejar que el río nos invada
(todos tus amigos me hablaron más del río
que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.


Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.


Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.


Un poema condenado a una caja inasible.


Paulina Vinderman
(Argentina)