jueves 26 de enero de 2012

El mundo en jaque...




Su gata murió de vieja este verano
y el gomero se dejó secar, poco después, obstinado
en el balcón.
¿A quién contar esta historia de locos,
esta encomienda que llega en un caballo con
arneses de plata -cierto rencor en las comisuras-
con quién contar?
El aire está enfermo pero todos respiran,
ella queda morada por el esfuerzo, insomne para
siempre,
buscando la estrella de lata
con la cual vestía su vida en Navidad
para cambiarla por el dibujo de un barco en el Pacífico
o una palabra que resplandezca en la oscuridad
(y no lleve comillas)




Paulina Vinderman
(Argentina)






sábado 21 de enero de 2012

Ahora es el ritmo del invierno...

Ahora es el ritmo del invierno
quien me clava sus ojos entre las uñas
y el cielo.


Lo demás poco importa.


Solo aquellos pasos absorbiendo mi cuello de niebla
al borde bellísimo de sus sirenas y abismos.


Almudena Guzmán

lunes 16 de enero de 2012

El ángel perdido...

Lo he visto descolgarse desde el tiempo
y escuché sus latidos en la plaza
sentí su aroma llegando con el viento
y en los escombros gritando con tu raza
Me dijeron que anduvo a contratiempo
desplegando sus cenizas como alas
que en el río vagaba mal herido
y su sangre brotaba desde el agua.
Lo he visto como ángel clandestino
entrando a tu hogar por la ventana
pidiendo unas limosnas al destino
reciclando su pena y su esperanza
Te aseguro que lo he visto, compañero,
con su vientre contraído en esa plaza
siendo eje de un globo pesado y agorero
inclinando sin piedad nuestra balanza.
Me contaron que pasó por ésta tierra
perforado en sus ojos la mirada
que si buscas con cuidado entre las piedras
verás su huella caminando doblegada.
Que si te arrimas por algo a la ribera
no dudes en mirar hacia las aguas
quizá la sangre te guíe a su camino
y la luna te muestre otro mañana
Tal vez huelas en el viento su ceniza
o el latido de su pecho en esas alas
desplegadas como símbolo iracundo
de su errante transitar en la bandada.
No digas que no vino a rescatarte
tal vez lo confundió tu verborragia
y se fue buscando en otro rumbo
tu aliento encadenado de nostalgia.


Walter Faila





miércoles 11 de enero de 2012

Cielo...

Los grandes pasan
pasan sin tocarse
pasan sin mirarse
cada uno sumido en el gozo
cada uno en su fuego
No tienen necesidad
el uno del otro
tienen la más profunda de las necesidades
Los grandes pasan


Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos


Fuego inalterado
por el fuego que pasa
risa inatacada
por el confort
se pasan los unos a los otros
sin tocarse sin mirarse
necesitando saber tan sólo
que los grandes pasan


Leonard Cohen





domingo 1 de enero de 2012

Margarita...



A mi Laura, que es la voz
de esta hermosa historia...

Azul









Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.


Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.


Un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.


Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.


La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.


Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.


Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.


Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.


Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.


Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?»


La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.»


Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.»


Y dice ella: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.»


Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.»


La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.


Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.»


Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.


La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.


Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.


Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.


Rubén Darío




miércoles 28 de diciembre de 2011

El viento y el alma...

Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.


Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.


Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.


Luis Cernuda



sábado 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

María Madre...



La Virgen,
sonríe muy bella.
¡Ya brotó el Rosal,
que bajó a la tierra
para perfumar!


La Virgen María
canta nanas ya.
Y canta a una estrella
que supo bajar
a Belén volando
como un pastor más.


Tres Reyes llegaron;
cesa de nevar.
¡La luna le ha visto,
cesa de llorar!
Su llanto de nieve
cuajó en el pinar.


Mil ángeles cantan
canción de cristal
que un Clavel nació
de un suave Rosal.


Gloria Fuertes








miércoles 21 de diciembre de 2011

Con mi rueca...

No reconozco mi color.
En Alejandría perdí mi sombra
y toda apariencia de ciudad
ha sido belleza de lo inútil.
Todas mis coartadas sólo
sirvieron para estrechar
los lazos con la muerte.
Mi cuerpo encuadernado de lino


y la operación final
de enrollar mis venas.


Carlota Caulfield




sábado 17 de diciembre de 2011

Como tinaja...

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.


Gioconda Belli


martes 13 de diciembre de 2011

Alguna vez...

Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa junto a mí
y pasa sonriéndose y yo digo
¿Cómo puede reír?


Luego asoma a mi labio otra sonrisa
máscara del dolor,
y entonces pienso: -Acaso ella se ríe,
como me río yo.


Gustavo Adolfo Bécquer





viernes 9 de diciembre de 2011

Historia del viejo mundo...




un lento caer en lontananza
al más allá de una sombra que a todas luces enceguece
un distraído andar por estrechas calles
de nombres desangrados sobre sus aceras
pisoteando las ruinas de las ruinas de lo que seremos
un nuevo verbo para lo antiquísimo del momento
en que olvidamos sentir
una migración de sueños en desbandada
hacia el desfiladero de la vigilia
y la enumeración caótica de una apresurada biografía
que llega hasta el punto en que todo se detiene

la última frontera
usted está aquí
y una flecha que apunta a mis pies
aquí se desbarranca la nada

tengo los sueños atrapados en los párpados
y no cierro los ojos
lo que existe pende de una mirada y un adiós

habría que descorrer el cielo de la noche
los sueños de los párpados
habría que romper todo lo mudo
tomar un borde del fin del mundo
y volar en sentido contrario
para inventar cada cosa de nuevo
verlas renacer antiguas y recién sentidas

y una vez inventado el mundo
salir a buscarte con la ruta que trazaste
en este mapa que es mi cuerpo y es tu fantasma
para ver también renacer tu regreso
entonces desde ahí
comenzar a contar la historia del viejo mundo

Herson Barona
@viajerovertical





lunes 5 de diciembre de 2011

Desnudo...

El cielo de tu tacto
amarillo cubría
el oculto jardín
de pasión y de música.
Altas yedras de sangre
abrazaban tus huesos.
La caricia del alma
-brisa en temblor- movía
todo lo que tú eras.
¡Qué crepúsculo bello
de rubor y cansancio
era tu piel! Estabas
como un astro sin brillo,
recibiendo del sol
la luz de tu contorno.
Sólo bajo tus pies era de noche.
Eres cárcel de música
de la música presa,
que intentaba escapar
en cada gesto tuyo,
pero que no podía salir
y se asomaba como un niño
a los cristales de tus ojos claros.


Manuel Altolaguirre




jueves 1 de diciembre de 2011

Soneto para acabar un amor...


He quemado el pañuelo por si acaso
se pudiera tejer de nuevo el lino.
Le sobra la mitad del vaso al vino
y más de media noche al cielo raso.

Tenía que pasar esto. Y el caso
es que estando yo siempre de camino
y estando tú parada, no te vi y no
me ha cogido el amor nunca de paso.

Puede que salga a relucir la historia
porque nunca se acaba lo que acaba,
que se queda a vivir en la memoria.

Echa a andar el amor que te he tenido
y se va no sé dónde. Donde estaba.
De donde no debiera haber salido.

Manuel Alcántara
(Español - Contemporáneo)






domingo 27 de noviembre de 2011

Siempre...

Aunque los pasos toquen mil años este sitio,
no borrarán la sangre de los que aquí cayeron.


Y no se extinguirá la hora en que caísteis,
aunque miles de voces crucen este silencio.
La lluvia empapará las piedras de la plaza,
pero no apagará vuestros nombres de fuego.


Mil noches caerán con sus alas oscuras,
sin destruir el día que esperan estos muertos.


El día que esperamos a lo largo del mundo
tantos hombres, el día final del sufrimiento.


Un día de justicia conquistada en la lucha,
y vosotros, hermanos caídos, en silencio,
estaréis con nosotros en ese vasto día
de la lucha final, en ese día inmenso.


Pablo Neruda