viernes, 26 de agosto de 2011

Calma mi sed, amor, en tus vertientes...

Calma mi sed, amor, en tus vertientes,
enraízame, amor, en tus sembrados,
llévame, amor, por mares encrespados,
clávame, amor, tus uñas y tus dientes.


Di palabras, amor, incoherentes,
gime versos, amor, jamás pensados,
sacude, amor, tus pétalos mojados,
amor, sobre mis huesos combatientes.


Hiéreme, amor, con filo de claveles,
átame, amor, con tu dogal de mieles,
quémame, amor, en tu rosal de fuego.


Cimbra, amor, tu silencio estremecido,
dame tu boca, amor, que la he perdido,
muere conmigo, amor, que ya estoy ciego.


Miguel Otero Silva




lunes, 22 de agosto de 2011

Distancia justa...




En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.


Cristina Peri Rossi
"Otra vez eros" 1994




martes, 16 de agosto de 2011

El destello...

Aunque el cielo no tenga ni una estrella
y en la tierra no quede casi nada,
si un destello fugaz queda de aquella
que fue maravillosa llamarada,

me bastará el fervor con que destella,
a pesar de su luz medio apagada,
para encontrar la suspirada huella
que conduce a la vida suspirada.

Guiado por la luz que inmortaliza,
desandaré mi noche y mi ceniza
por el camino que una vez perdí,

hasta volver a ser, en este mundo
devuelto al corazón en un segundo,
el fuego que soñé, la luz que fui.


Francisco Luis Bernardez





Miedo...

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.


Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.


Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La pondrían en un trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla...


Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!


Gabriela Mistral




viernes, 12 de agosto de 2011

Decir que no...

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero


ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño


ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero


no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo


oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado


y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano


y nunca más
puedes cerrarla.


Mario Benedetti





jueves, 4 de agosto de 2011

La cita...

a la memoria de Ana Calabrese


Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.

Íbamos a dejar que el río nos invada
(todos tus amigos me hablaron más del río
que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.


Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.


Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.


Un poema condenado a una caja inasible.


Paulina Vinderman
(Argentina)



sábado, 30 de julio de 2011

Poema 12...

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.


Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.


He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.


Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.


Pablo Neruda





miércoles, 27 de julio de 2011

Escribo en el olvido...

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.


Juan Gelman


sábado, 23 de julio de 2011

Descubrir tu piel...

Descubrir tu piel
que yace oculta bajo años de espera
recorrer, besar, morder
sorber lenta y pausadamente
licores de inocencia
regados entre tus muslos
en tu senos
en tu espalda
Volar desnudos, entregados,
sorteando nubes de tormentas futuras,
para continuar entrelazados
en una vida que se renueva
en el sabor de tu cuello
en la ilusión de tus labios
No hay más mundo
No hay mas cielo que tus manos y tu boca,
premio a la espera entre tantos besos frustrados
El devenir de los días bajo tu mirada
bajo mi mirada que se hace manos sobre tu cuerpo
para reccorrelo sin conocerte
descubriendo quién eres tu tras el deseo
quién soy yo, contigo entre mis días
Fundir en un abrazo esperanza y lamentos
para de nuevo tomarte
Jugar a quedarme en ti
unidos en una danza que apela
por un momento a la eternidad
La distancia se diluye entre sudor y besos
mientras los sentidos se desbordan
y bailan y ríen y lloran
Hasta que los sueños se derraman
por la orilla de la cama
y te beso y te abrazo
para dormir el sueño de los que lo conocen todo
de los que pudieron contener
la vida, la esperanza,
por un instante entre sus brazos


Eduard Monch





martes, 19 de julio de 2011

El eco de la fuga...


Toda palabra en el mundo es el eco de una voz.
Habría que recordar que esto es una fuga
l e t r a   a   l e t r a
hacia el silencio.

Herson Barona
@ViajeroVertical






viernes, 15 de julio de 2011

Desnudo en sombra...

Volverse a enamorar.
Besar una piel que sabe distinto,
no encontrar puntos de referencia
que indiquen el momento justo,
la caricia perfecta,
la mano compañera.
Retornar a un cuerpo nuevo
sin los huecos del anterior,
no poder palpar una nuca excitada,
una espalda con escalofríos conocidos.
Que pobre se queda
el intento de amar igual a la primera vez.
Cómo pesa una boca tan sabida,
tan llena de humo compartido
ante la desconocida tan poco explorada, tan miedosa.
Cuánto cuesta abandonarte, lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso,
desdoblarme en otra Almudena
y comenzar a hacer mía una figura
de la calle que me gusta y que ¿quiero?
poseer, pero... tú, ahí estás tú,
traspasando con tu desnudo mi sombra,
consolándome pesaroso de mi dolor al terminar,
tu sonrisa y tu cigarrillo,
ese brazo moreno rodeando mi cintura
y llevándome a un lecho desordenado...
y tus manos de violinista
volando y enredándose en mis senos.


Almudena Guzmán





lunes, 27 de junio de 2011

La poesía....


La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.


Joaquín Sabina









jueves, 23 de junio de 2011

Poema 20...




Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda





viernes, 17 de junio de 2011

Canción de la lluvia...

Acaso está lloviendo también en tu ventana;
Acaso esté lloviendo calladamente, así.
Y mientras anochece de pronto la mañana,
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mí.

Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo,
sintiendo que despierta tu ternura de ayer.
Y, si estabas cosiendo, se hará un nudo en el hilo,
y aún lloverá en tus ojos, al dejar de llover.

José Ángel Buesa

lunes, 13 de junio de 2011

Animales domésticos...

el deseo es un animal que vive en las entrañas
como toda bestia visceral
devora y devora todo el tiempo

llega un día
en que sólo nos queda la piel y la osamenta
conteniendo un vacío tumultuoso
desorbitado


el vacío es un animal que vive en el deseo
como toda bestia pasional
succiona y succiona todo el tiempo


llega un día
alguien pronuncia tu nombre
y te pulverizás en el aire


Laura Yasán
(Argentina)