sábado, 19 de noviembre de 2011

La humedad de los espejos...


Mírame aquí, exiliado del verbo y de los hombres
No tengo en mis manos la cosecha del tiempo
ni puedo satisfacer tu hambre de futuro y de trincheras
con un poco de sal que sabe al infinito.
Mírame aquí , dentro de una metafísica incierta
con el vientre lamiendo el horizonte
y la textura triste del crepúsculo y la aurora.
Puedes quererme, pese a todo, o tal vez olvidarme,
moler a palos mis ideas en cada madrugada
o besar el llanto que amalgama el hoy con los principios
Puedes desollarte con mis labios ancestrales
y sembrar mi pecho con las espinas de tus rosas.
¿Acaso importa la lápida o el mármol?
¿Acaso cuenta el misterio y la desdicha?
Mírame aquí, como un chacal bajo la luna
con los colmillos sangrando de impotencia
removiendo los enjambres de la greda
en busca del rincón y del origen.
Obsérvame en éste raquítico espacio
en que la tierra es el cementerio del cielo
y el cielo un cuento de hadas
que te adormece en el enigma de una idea.
Puedes irte, pese a todo… o recordarme
¿Acaso cuenta saber si aun te amo?
¿Acaso importa una mano ungida de lirismo?
Puedes gritarlo o callar…es lo mismo,
lo adivino en la humedad de los espejos
en éstas manos que guardan
solo un poco de sal que sabe al infinito.-

Walter Faila






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