martes, 31 de enero de 2012

Fulgor y piélago...



Era extraño el resplandor en la noche
de palmeras doradas,
el salitre acariciaba las fosas,
exacerbando sonidos antiguos.

Los ojos contemplan, a distancia,
efectos tridimensionales de ensueño.
La algarabía de los pelícanos de yeso
indica las certezas del amanecer.

Permanecemos de pie, sin embargo.

María Luisa Lázaro
(Venezolana - Contemporánea)

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