Vaya por cuanto amo
y traspasa mi boca...
(Luis Jiménez Martos)
lunes, 14 de enero de 2013
Carta desde una tierra vehemente...
Desde esta tierra extrema yo te escribo a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba pues aquí crece todo de repente. Apenas surge un plan, ya se ha cumplido. Demasiado vehemente es nuestra tierra. Yo no sé bien si tú podrías adaptarte a este clima, admito que yo misma con frecuencia lo temo. Quema el sol como cólera encendida, y él madura el grano, tuesta el grano a su gusto. No puede una fiarse: hoy representa amor, mañana odio. A partir de una nada, de una fuente, nace de pronto un río que veloz inunda el campo todo entero y de nuevo decrece en un instante. Aquello que deseas se cumple sin demora, pues los deseos tienen un poder evidente -no deseo maldades, menos mal, se metería una si no en un mar de sangre-. Tú miras con deseo a una mujer y así ya eres un hombre y tu deseo engendra un hijo. Es aquí cada cual igual que el viento, que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar si han echado raíces. Observas con cariño alguna estrella y entonces brilla y te obedece y lleva tu talento a su apogeo. Te colma hasta tal punto de venturas que te corta el aliento. ¡Vente ya! Sé mi invitado. Aunque es difícil adaptarse, a aquél que lo consigue le salta el corazón y se le rompe. Mascha Kaleko
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