jueves, 14 de junio de 2007

Ahora...




Ahora que sonrío enternecida
no hay dolor que os conmemore,
confieso que os amé por naderías:
un rizo en la nuca, el gesto sorprendido,
la risa, la tristeza, la voz, una palabra,
una mirada esquiva o un temblor.
Y no sé quiénes fuísteis
ni me importa.

De todo lo vivido
recuerdo la tibieza de un abrazo,
un gesto adormilado,
un perfil a contraluz en la ventana,
y esa inmensa grisalla emocional,
de hombres satisfechos.

Sólo recuerdo un amante de paso,
que nada me ofreció
que no fuera cierto y no fuera hermoso.
Y aquella alegría iconoclasta
de su adiós sin promesas,
fue un canto a la vida que aún resuena.

Clotilde Tambroni

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bello poema, amiga
Besos
Gabrielle

El Buhonero Venezolano dijo...

Uufffffff... y yo q venia emocionado para q vieras el poema del leon melquiades... es q tu escribes asi y no se como... te leo y me da de todo... aun ando de carreras creo una semana mas y ya estoy como debe ser en la blogosfera... abrazos

Azul... dijo...

Gabrielle, a mi me mató...

Buhonerísimo de mi corazón, la idea no es que se desinfle, sino que se emocione más al llegar aquí... Seguro que el León Melquíades me deja plofff =o)
(No tarde en regresar, que se le extraña)

Bessitos para los dos!

azul... dijo...

Buhonero, qué detalle la dedicatoria para mi del poema del León Melquíades ¡me enamoré! ;)

Un besototote y ¡mil gracias por el honor!!!

el olvido dijo...

te espero cuando quieras...

u dijo...

me gusta...
sobre todo lo de la alegria iconoclasta

El Buhonero Venezolano dijo...

en todo corazon hay un rincon escondido...

azul... dijo...

Es realmente un poema que "toca"

Gracias a todos por las visitas y, sobre todo, por comentar. ¡Que tengan un luminoso fin de semana!