viernes, 11 de enero de 2008

Defensa de la alegría...


Es mi particular y humilde

homenaje a Marcel Marceu

Azul





Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegía como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría

Mario Benedetti

4 comentarios:

max dijo...

Los mimos deben ser los mejores defensores de la alegría,solo tienen sus manos y nuestra imaginación para defenderla,y con eso les basta :)


Besos

Azul... dijo...

Son seres maravillosos... no les hace falta ni una palabra para decir tanto...

besos, Max

Tawaki dijo...

Debería haber llevado la pechera llena de medallas por la defensa que hizo de esa alegría.

Besos alegres.

Azul... dijo...

Se llevó el alma llena de ternura, eso segurísimo, Tawaki

Un besote!